"Unforgiven" (Sin perdón)

Pelicula de Clint Eastwood de 1999, ganadora de 4 Oscars

 

En el año 1876, en Wyoming impera la ley del revólver y los forajidos aplican la ley del talión.

Little Wiskey es un poblado floreciente al lado de la nueva línea de ferrocarril,  su sheriff Little Bill Dagget ha prohibido el uso de las armas. Los forasteros deben depositar sus pistolas al entrar en el pueblo. El que acude allí debe sentirse seguro al alternar en el saloón,  con un próspero local de señoritas a pleno rendimiento.    

Dos vaqueros han estado con las prostitutas y marcado a cuchillo la cara de la más bella, por reírse del tamaño del  pene del que le había tocado en suerte. Sus compañeras ofrecen 1000 dólares de recompensa a quien mate a los dos desalmados.

Al poblado llega Bob el Inglés, orgulloso caza-recompensas, con el periodista Sr Beauchamp, cronista de su viaje. Pero Little Bill no quiere que lo sucedido sirva de reclamo para otros pistoleros, así que, lo desarma, le da una tremenda paliza y lo encierra hasta que sale la siguiente diligencia.

William Munny es viudo y vive solo, en su mísero rancho, con sus dos hijos. Rinde culto a  su querida esposa, que descansa en paz bajo el árbol, junto a la casa. Sobrevive con lo poco que tienen.

Una fría mañana  recibe la visita del joven Schofield Kid, que le habla de una recompensa de 1000 dólares para vengar a una joven prostituta a la que han destrozado la cara.

 Su piara de cerdos sufre una epidemia de fiebre y se ve sin recursos para subsistir. Decide desempolvar su viejo revolver,  deja a su hijo mayor a cargo de su hermana y de la casa y va a buscar a su amigo de juventud  Ned Logan. Schofield Kid, aprendiz de pistolero, corto de vista, les acompaña.

Llegan al poblado y acuden al saloón pero no se han desarmado.  Will está enfermo y no sube a la habitación con las chicas. Es descubierto y apaleado por Little Bill, quien le echa a patadas a la calle, mientras sus compañeros huyen por la ventana.

Logran escapar y se refugian en una paridera pero Will empeora y queda al cuidado de la prostituta herida.  Will sana y encuentra a  Ned y a Schofield. Juntos localizan a los vaqueros en una vaguada y matan a uno de los que buscaban, pero los demás se dan a la fuga. Ned  ya no es el que fue, no se atrevió a disparar al segundo vaquero y abandona  el grupo.

Will y Schofield localizan el escondite de los agresores y Schofield mata al segundo, mientras estaba en la letrina. Consiguen burlarlos y reciben el dinero prometido de la prostituta, que les cuenta como Ned fue atrapado, torturado y muerto por Little Bill.

Will decide vengarlo. Ha despertado el demonio que lleva dentro. Va a matar sin compasión a Little Bill. Schofield Kid, aterrorizado por haber asesinado al vaquero indefenso, también se marcha.

Will llega solo al poblado. En plena calle, la fantasmagórica visión del ataúd de Ned al descubierto, iluminado con dos antorchas, le conmueve, afianza su determinación y en su cara se adivina un pequeño rictus de contrariedad.

Imperturbable entra en el salón y pregunta al de su izquierda: “ eh tu, bola de sebo, dime donde se esconde el dueño de esta pocilga”. El tipo larguirucho se identifica, Munny levanta con parsimonia su Spencer,  dando tiempo a su víctima de que se dé cuenta de lo que le va a pasar, apunta y dispara directo al corazón.

A Little Bill, que lo ha reconocido e increpado, le contesta “sí, soy William Munny de Missouri; he matado a niñas y a mujeres y ahora he venido a matarte a ti”. Apunta nuevamente su rifle, sin dejar de mirarle a los ojos pero le falla. Desenfunda su revólver, y empieza a disparar una fracción de segundo antes que los demás. El primero en caer es Little Bill, al que luego tendrá que rematar antes de que lo mate a él. Invita a los que han sobrevivido a la matanza a salir, mientras el señor Beuchamp, el  periodista que llegara con Bob el  inglés, tiene que quitarse un muerto de encima para incorporarse.

Los malvados y su protector han pagado su culpa y el ha vengado a su amigo. Se ha hecho justicia.

Munny vuelve a su casa, recoge a sus hijos y» ya nunca se supo más de él, ni la madre de Claudia Feathers, como dice la lápida que se llamaba su esposa, tampoco supo porqué su hija llegó a casarse con aquel hijo del diablo».

Manuel Ruiz-Echarri

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies