Cruyff

Cruyff murió joven a los 68. Militó en las filas del Barsa del 73 al 78. Luego fichó por el Levante y más tarde por el Cosmos de Nueva York. En los 80 triunfó como entrenador con el llamado “Dream Team” de los Amor, Stoikov y Romario. Un infarto le hizo cambiar el pitillo por el chupa-chups. Dicen que su última obra fue ligar el destino de su Fundación para niños desfavorecidos con su Club.

Antes habían sido Mayo del 68, los hippies, el Vietnam, en aquel año se respiraban aires de cambio y el pelo largo en los hombres ya no significaba rebeldía sino libertad.

El turismo había modernizado el país y muchos holandeses habían arraigado en Cataluña.

El Barsa había sido grande en los 50 con Daucick, Kubala, Czivor y Kocsis, todavía no existía la Masía.

El fútbol movía cada vez más multitudes y el Ajax de Amsterdam despuntaba en Europa.

Cruyff llegó con Neeskens al que ya nadie nombra, cayó en medio de los  Rexach, Asensi, Gallego, Marcial y Hugo “Cholo” Sotil, buenos jugadores para que la estrella deslumbrara con su futbol total, insolente y descarado como él era con una aplastante seguridad en sí mismo que le permitió tirar un penalti indirecto y marcar gol gracias a él el club ganó muchos enteros de autoestima.

Optimista y original nunca llegó a hablar bien el castellano ni falta que le hacía pues se le  entendía perfectamente, aunque no tanto como a Boskov con su famoso «fútbol es fútbol»

Desde el Olimpo junto con DiStéfano espera a  Pelé y a Beckembauer.

Otros grandes del futbol también innovaron sus puestos fijos como el 11 de Lapetra, muerto prematuramente y el 2 de Señor, retirado por una arritmia cardiaca, ambos jugadores del Real Zaragoza.

Poco después de Cruyff murió Manolo Tena también joven con 64 años, de él se recuerda su voz rota cantando a la pérdida en “Que te pasa ”, al insomnio en “Marylin”, y a la desolación en “Frío”, gran compositor fué golpeado por las adicciones de las que había salido hasta que el cáncer lo venció.

En España en el 74 salió “Solo pienso en ti”, de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, y en el mismo año estalló “Waterloo” de Abba que disipó brumas de la música ligera, en el 80 Miguel Ríos cantaba “Santa Lucía” y décadas después se ensombreció con la muerte precoz de  Amy Winehouse, cuando la carrera de Nadal estaba en su cumbre, en fin en el mundo de los grandes del futbol y de la música ha habido claroscuros, mitos y grandes obras como la de aquel mayo del 95 cuando Nayim lanzó el balón al cielo del Parque de los Príncipes.

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