Baja Talla: "Doctor, mi hijo es el mas bajo de la clase”

La baja talla es una consulta muy frecuente en pediatría. Se calcula que un 10 a 20 % de las consulta de pediatría general lo son por baja talla.

Un niño tiene baja talla cuando:

su altura está en o por debajo de los límites inferiores de la normalidad, que son el percentil 10 y el percentil 3 de los estándares españoles de crecimiento de 2010,

sus expectativas de talla adulta no son muy favorables,

además tiene o no retraso del desarrollo.

Para cuantificar la baja talla disponemos de gráficas de percentiles del Estuduio Longitudinal Aragonñes del Crecimiento y de los Estándares Españoles del Crecimiento 2010.

Hay dos grandes tipos de baja talla: 1) la patológica ( déficit de hormona de crecimiento, enfermedad celiaca, trastornos óseos, malformaciones congénitas, niños nacidos pequeños para su edad gestacional) y 2) baja talla idiopática o de causa desconocida: a) baja talla familiar y b) retraso constitucional del crecimiento y desarrollo, que es del que nos ocuparemos hoy.

 

Se trata de un niño de 13 años de edad, que consulta por baja talla, por primera vez.

Preguntaremos a los padres por sus tallas y por su edad de desarrollo, la edad gestacional, el peso y la talla al nacer, así como las tallas anteriores, ya que un niño baja talla que crece bien, probablemente no tenga ningún déficit. No otros síntomas sugestivos de enfermedad.

En la exploración física lo tallamos y examinamos el desarrollo de sus genitales. Llevamos su altura al gráfico de percentiles y vemos que está en el percentil 3, además hemos visto que sus genitales son infantiles. Por lo demás el niño es normal y su examen no sugiere alguna afección, pero su aspecto es infantil.

Le hemos mandado practicar una radiografía de la mano y vemos que su edad ósea es de 11 años y medio. El pronóstico de talla adulta es bueno para la talla familiar. Los análisis de sangre muestran niveles de hormonas (tiroideas, sexuales y del crecimiento) normales, infantiles y los anticuerpos del gluten son negativos.

Este caso representaría la típica situación de retraso constitucional del crecimiento y desarrollo, o tardanos, que son aquellos niños que empiezan el cambio más tarde que los demás, como un rasgo de su constitución y de su herencia, por lo que darán el estirón más tarde y pasarán a muchos que ahora son más altos, porque el estirón en ellos es más pequeño pero van a estar creciendo durante más años. Probablemente les pasó algo parecido a alguno de sus progenitores, o a los dos y nuestro paciente acabará siendo más o menos alto, según lo sean los padres.

 

Este tipo de situación es más frecuente en el varón que en la mujer.

Los niños varones empiezan el cambio por término medio a los 12 a 12,5 años, los tardanos hasta dos años más tarde, hasta 14,5 años.

En este caso deberemos abstenernos de cualquier tipo de terapia farmacológica, vigilarlo periódicamente para ver cuando empieza la pubertad, momento en el que empezará a estirar y no precisará mientras tanto ningún tipo de tratamiento hormonal, que pudiera acelerar la maduración ósea y empeorar la talla definitiva. Solo si llegada esa edad, no hubiera iniciado cambios, o si la situación fuera muy apurada, podríamos inyectar testosterona para inducir el inicio puberal.

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