Crecimiento y desarrollo del niño en sus diferentes etapas

El crecimiento es el proceso de cambio morfológico y funcional del ser humano que empieza en la concepción y termina en la edad adulta en la segunda década de la vida. Durante él las células aumentan de tamaño, se multiplican, se diferencian y cambian de lugar para formar de tejidos y órganos, que finalicen en la plenitud funcional y aspecto adulto del individuo.

El desarrollo es intrínseco al crecimiento y supone la adquisición de funciones, entre otras la sexual/reproductiva. La maduración es el grado de desarrollo alcanzado en un momento determinado. En el niño es evidente el aumento de la talla y en el adolescente, además, la aparición de los caracteres sexuales y las proporciones corporales de la persona adulta.

Crecimiento en niños

¿Cómo se regula el crecimiento?

El crecimiento está regulado por factores genéticos, endocrinos, ambientales y sociales cuya normalidad e interacción conducen al organismo a adquirir todo su potencial genéticamente determinado. Es muy sensible a cualquier alteración o enfermedad y su normalidad, expresa fielmente el buen funcionamiento del organismo y la idoneidad del ambiente que le rodea, es decir de la salud del niño. Asimismo, tiene capacidad de recuperación ante agresiones que lo frenan.

Las enfermedades más banales y frecuentes del lactante y del niño pequeño, como son los catarros de repetición y las gastroenteritis, pueden afectar temporalmente al crecimiento, pero una vez desaparecen el peso y la talla remontan y no restan centímetros a la talla final. Sin embargo, las enfermedades crónicas, sino se corrigen, si que tienen repercusión sobre la talla adulta.

Tiene sus periodos críticos durante los cuales su alteración será más difícil de recuperar. No todos los tejidos tienen el mismo periodo crítico. Así por ejemplo el del cerebro lo es al principio de la gestación y el del tejido adiposo al final de la misma. El tejido óseo y el muscular tienen un periodo crítico en la primera infancia y otro en la adolescencia.

Hormona del crecimiento

Durante la época embrionaria-fetal son las hormonas maternas las que regulan el crecimiento. Por eso hay déficits congénitos en relación con el crecimiento que no se reflejan en la talla al nacer. Por ejemplo, un niño con un déficit congénito de hormona de crecimiento tendrá una talla normal al nacer. Igualmente, un niño con ausencia de tiroides manifestará su carencia a partir del nacimiento.

La hormona más importante para el aumento de la talla es la hormona de crecimiento, segregada por la hipófisis que se aloja en la base del cráneo. Cuando el organismo tiene déficit de esta hormona el niño es cada vez más pequeño. En estos casos, si se le administra terapéuticamente, el niño recupera talla.

Pero precisa de la acción de otra hormona para que actúe, de tal manera que si esta falla, la hormona de crecimiento es ineficaz. Esta hormona que se llama “factor de crecimiento similar a la insulina”, la segrega el hígado y también se forma en el cartílago de crecimiento.  Una buena alimentación es muy importante para que el hígado la fabrique, de tal manera que está disminuida en niños delgados y en malos comedores.

Factores de crecimiento

El sueño profundo y el ejercicio equilibrado son muy importantes para una adecuada formación de la hormona del crecimiento.

El crecimiento necesita los principios inmediatos (hidratos de carbono, grasas y proteínas), los minerales, las vitaminas y la energía que le proporciona la alimentación. Está comprobado que en estados de malnutrición (anorexia nerviosa) se produce detención del crecimiento y desarrollo, pérdida de peso y de masa ósea, con recuperación de todos ellos al revertir la situación.

Alteraciones similares, pero no tan acentuadas, pueden darse en niños y adolescentes, más en niñas, gimnasia rítmica y ballet clásico, con entrenamientos deportivos muy exigentes.

La presencia del cartílago del crecimiento en los huesos largos es determinante para el crecimiento óseo pues mientras haya cartílago el individuo crece, pero con el tiempo los extremos del hueso se funden y finaliza el crecimiento. Por el contrario, hay desórdenes en los que no desparece el cartílago y la persona sigue creciendo.

El crecimiento óseo también se valora por la masa ósea o cantidad total de hueso del organismo, que va aumentando durante la infancia hasta los 20 años en que ya no se gana más. También tiene dos picos de máximo crecimiento, uno los 2-3 primeros años y otro durante la pubertad. Es importante conseguir una buena ganancia de masa ósea durante la infancia y la juventud para prevenir la osteoporosis del adulto. (Dent 1973)

Desarrollo del niño por etapas

El aumento de talla no es uniforme pues pasa por distintas fases de mayor o menor ganancia entre periodos, ni tampoco es constante pues no se crece todos los días, ni se crece lo mismo en todas las épocas del año.

Distinguimos dos etapas fundamentales del crecimiento en el niño:

Etapa prenatal

Una fase embrionaria de formación de los órganos a la que sigue otra de aumento de la longitud. A partir del séptimo mes de gestación, se desarrolla el tejido adiposo y se duplica el peso del feto, en lo cual se ha demostrado que influyen algunos factores como: la talla de la madre, el tamaño del útero y el tamaño de la placenta. En las placentas pequeñas suelen existir alteraciones que coexisten con fetos de menor tamaño. (M. Bueno1993).

Etapa postnatal

Después del nacimiento existen dos fases de crecimiento rápido: una durante los dos primeros años y otra durante la pubertad.

El niño y la niña tienen peso y talla diferentes al nacer y estas diferencias se mantienen durante los primeros 6 meses de vida.

Además, durante estos 6 primeros meses, todavía son los factores maternos los que marcan el ritmo de crecimiento. Luego, cada niño crece por su “carril de crecimiento”. Por esto es frecuente ver como un niño baja de percentil a partir del sexto mes, sin que ello indique algo que no funciona.

En la primera fase postnatal, de 2 a 3 años de duración, la ganancia o velocidad de crecimiento en talla es decreciente, pues el primer año crece 25 cm, aproximadamente el 50% de la longitud al nacer, el 2º año crece 12 cm, la mitad que el primero, el 3º años 8 cm, hasta entrar en una fase de meseta a partir del 4º año que dura hasta el inicio de la pubertad.

Crecimiento en la pubertad

El crecimiento de la pubertad es diferente en niños que en niñas. En ambos cada niño tiene su tiempo madurativo y los hay que empiezan antes y más tarde que la mayoría.

Las niñas inician la pubertad entre los 8 y los 13 años y los chicos lo hacen entre los 10 y los 15 años. El estirón de la pubertad, o máxima ganancia de talla en las niñas es poco después de su inicio, a los 12 años mientras que en chicos sucede más tarde, a los 14 años.

Tanto en chicos como en chicas este estirón puberal puede ser adelantado, normal, o retrasado.

Durante la pubertad se produce el desarrollo de los caracteres sexuales, cuya cronología y características ya hemos expuesto recientemente en este blog.

Crecimiento acelerado en niños

Los niños con crecimiento acelerado no van a ser más altos pues acabarán antes el crecimiento y los niños con crecimiento retardado no serán más bajos pues estarán creciendo durante más años. En ambos casos lo importante es que alcancen la talla familiar.

El crecimiento acelerado en niñas es una situación frecuente e importante detectarla a tiempo pues si se trata de una pubertad precoz se puede frenar con tratamiento. En los niños es menos frecuente pero su enfoque debe ser más cuidadoso. Si por el contario es un crecimiento retrasado o pubertad diferida, también podremos tratarla con hormonas.

¿Cómo valoramos el crecimiento?

El indicador del crecimiento por excelencia es la talla y por extensión la velocidad de talla (incremento de la talla entre periodos). También lo son: el peso, el panículo adiposo o grasa subcutánea, el perímetro abdominal y el perímetro cefálico (los 2 primeros años de vida).

Los indicadores del desarrollo y de la maduración son los estadios puberales y la edad ósea. Para valorar adecuadamente el crecimiento son precisos los valores de normalidad del peso y de la talla para cada año. También las edades normales de presentación de los estadios puberales.

Estos valores deben ser actuales y de la población propia, como los contenidos en los estudios españoles del de crecimiento hechos en Aragón y en España. Para la valoración de la maduración ósea o edad ósea disponemos del atlas Greulich and Pyle de edades óseas. Los niveles hormonales también varían según la época de desarrollo.

Lecturas consultadas para la elaboración de este artículo:

Crecimiento y Desarrollo Humanos y sus Trastornos. M. Bueno. 1993 Ediciones Ergón

http://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/crecimiento-en-ninos

http://www.seep.es/privado/documentos/Publicaciones/Estudios_Españoles_de_Crecimiento_2010.pdf

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