Catarros recurrentes en niños: causas, síntomas y prevención

Con la llegada del otoño y el inicio del colegio o guardería, damos la bienvenido a los mocos y resfriados frecuentes. En mi experiencia como pediatra he comprobado que una de las preocupaciones de todo padre es el catarro continuo de su hijo.

Hoy quiero daros información sobre las causas, síntomas y cómo prevenir los catarros recurrentes en niños. Y si quieres que tratemos este tema en mi consulta, pide cita para hablar de tu caso de forma personalizada.

Catarros recurrentes en niños

Catarros continuos: qué hacer si no termina de curarse

Los catarros de repetición son procesos muy frecuentes en toda la población. Afectan a la vía aérea superior, que comprende: fosas nasales, senos paranasales, garganta, oídos y por extensión la conjuntiva ocular.

Predominan en los meses fríos y ocupan hasta el 7% de las consultas al pediatra y al médico de familia. Afectan más a los niños y se calcula que si el adulto pasa 3 ó 4 episodios anuales, el niño pasará unos 8 catarros al año.

Son causa de absentismo escolar importante con una pérdida de 25 millones de días de colegio en los USA,  dónde el gasto en medicamentos anticatarrales supuso 2.000 millones de dólares en un año. Según una encuesta realizada allí, más de un tercio de los niños de 3 años había recibido medicamentos anticatarrales sin receta.

Son motivo de preocupación entre los padres, no solo por las molestias que producen, sino también por las complicaciones que puedan originar y sobre todo por la extraordinaria tendencia a la repetición en algunos casos.

¿Qué causa el resfriado común?: virus y entorno

Los catarros continuos, o de repetición, son producidos por los virus y los favorecen los factores ambientales, entre los que sobresalen las temperaturas frías, la exposición al humo de tabaco y sobre todo la asistencia a la guardería.

Los virus respiratorios responsables son: Rinovirus, parainflueza, virus respiratorio sincitial y coronavirus. Otros los originan ocasionalmente: adenovirus, enterovirus, y virus de la gripe.

Conocemos unos 200 virus respiratorios. Solo de rinovirus hay unos 100 serotipos.

Esta gran diversidad de virus mas sus correspondientes serotipos, unida a la inmadurez del sistema defensivo inmune durante los primeros meses de vida, explican que el niño padezca un catarro tras otro especialmente del año a los tres años de edad.

Catarros recurrentes en niños

Los catarros se contagian

La fuente de contagio es el niño portador o enfermo. El periodo de incubación puede durar una semana. El mecanismo de transmisión es el aire por las gotas gruesas de la tos y del estornudo, por los aerosoles en suspensión que origina la respiración y por las manos que contaminan los objetos que tocan.

Lesiones que provocan en el organismo infectado

La presencia del virus en la vía respiratoria superior, nariz y garganta, desencadena una serie de mecanismos defensivos. Aumenta el aflujo de sangre que inflama los tejidos, que ocupan espacio y dificultan la respiración que se torna ruidosa y dificulta el sueño y la alimentación.

El suero sale de los capilares y provoca moquiteo, estornudos y tos. Se estimulan los receptores nerviosos que activan la secreción de moco espeso. Se destruyen las células del epitelio y aparece dolor de garganta. Si además el virus progresa a los bronquios, su luz se estrecha y aparecen fatiga y pitidos.

Primera fase del catarro: manifestación del virus

Al principio el niño está inquieto, llora con facilidad, come peor, no descansa bien y puede tener fiebre. Además hace ruido al respirar, tiene atascada la nariz, estornuda, le cae la moquita y le lloran los ojos. Días después aparece moco espeso en la nariz y tos blanda. Esta situación puede durar una semana.

Catarros recurrentes en niños

El pediatra deberá practicar una completa exploración para descartar patología sobreañadida como otitis, bronquitis o neumonía. En ella observará la garganta roja, congestiva, inflamada con gránulos o con ampollas. La conjuntiva ocular irritada y los tímpanos enrojecidos. La auscultación respiratoria será normal.

Diagnóstico: ¿cómo saber si es un catarro?

El diagnóstico es puramente clínico y ni los análisis, ni las tomas de moco para cultivo, salvo en el caso del virus respiratorio sincitial, ni las radiografías añaden datos a la clínica. Las pruebas alérgicas no son necesarias en los catarros de repetición pues aunque la clínica coincide, los mecanismos de producción no son los mismos que los de un trastorno alérgico.

Remedios para catarros y resfriados

El tratamiento del catarro es puramente sintomático, en ausencia de complicaciones. Sobre todo, aconsejaremos medidas de apoyo para aliviar las molestias, facilitar la respiración, mantener la alimentación y favorecer una buena hidratación.

Para facilitar la respiración nasal utilizaremos lavados de arrastre con suero fisiológico, mejor el lavado que el aspirado nasal. En el lactante puede practicarse antes de las tomas. No forzaremos a comer y si es necesario fraccionaremos las  mismas. Ofreceremos pequeñas cantidades de agua o suero de hidratación. Al acostarlo lo incorporaremos con una almohada para que respire mejor.

Como medicamentos utilizaremos: antitusivos como el dextrometorfano y algún preparado homeopático y para fluidificar el moco administraremos mucolíticos en jarabes que contengan ambroxol o cisteína. La vitamina C como protector del epitelio respiratorio, aunque su efectividad no está comprobada (1).

Utilizamos ibuprofeno y paracetamol para tratar la fiebre, el malestar y la inflamación En niños menores de 2 años no se aconsejan los antihistamínicos ni los descongestivos nasales.

Tampoco están indicados los antibióticos sino hay complicaciones. El uso de humidificadores puede ser beneficioso. Remedios caseros incluyen la miel, el limón, el caldo de pollo y las fricciones del tórax.

Catarros recurrentes en niños

Prevenir catarros recurrentes

La mejor prevención es la inmunidad frente a los virus. Pero hay muchos virus y no existe una vacuna para todos.

Existe la vacuna antigripal. Pero el virus de la gripe tiene muchos serotipos y mutan de un año para otro. No existe indicación  de vacunar sistemáticamente a los niños pequeños contra la gripe, si para los grupos de riesgo como niños con enfermedades crónicas como el asma bronquial, la diabetes y otras.

Disponemos del anticuerpo monoclonal Palivizumab para prevenir infección por el virus respiratorio sincitial en lactantes de de 32 semanas de gestación y menos, menores de 6 meses al empezar la época del virus respiratorio sincitial y en lactantes de 2 años con enfermedad pulmonar crónica (2).

De manera experimental se prescriben preparados que ayudan al organismo a “aumentar las defensas” como polivitamínicos y minerales con zinc, probióticos con lactoferrina para aumentar la producción de IgA secretora a nivel intestinal y  algún preparado homeopático.

El lavado frecuente de las manos es muy importante para evitar la diseminación por este medio.

 

Libro consultado:

Nelson. Tratado de Pediatría. Volumen 2. 16º edición.1380-3. Mac Graw-Hill Interamericana de España. S.A. U.

Bibliografía

(1)  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/338079

(2) http://www.vacunas.org/vacuna-contra-el-virus-respiratorio-sincitial-vrs/

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