bebidas azucaradas como tabaco

bebidas-azucaradasLa obesidad y la diabetes 2 por la resistencia a la insulina están estrechamente relacionadas.

También hay pacientes no obesos con diabetes 2.

Uno de los factores determinantes de la obesidad es el exceso de calorías producidas por la toma exagerada de azúcares refinados.

Las bebidas edulcoradas artificialmente son una fuente importante de estos azúcares.

Es política de salud pública luchar contra la epidemia de obesidad y de diabetes 2 y para ello emprender medidas que reduzcan la disponibilidad de bebidas con azúcares añadidos.

Hace años que se propone el gravamen de este tipo de bebidas como mecanismo de lucha contra la epidemia de obesidad y de diabetes 2.

En el 2013 el entonces alcalde de Nueva York, Michael Blumberg,  prohibió la venta de envases grandes de bebidas azucaradas, medida que fue bloqueda por el juez, por considerarla “caprichosa y arbitraria”

Recientemente se ha publicado una revisión sobre los retos que asume una política de salud pública por gravar el consumo de bebidas con azúcares añadidos, especialmente por el enfrentamiento con la industria del sector.

Los resultados de un estudio hecho en Méjico sugieren que la tasa para bebidas azucaradas podría disminuir sustancialmente la mortalidad y la morbilidad por diabetes y por enfermedad cardiovascular, a la vez que rebajaría los costes sanitarios del tratamiento de esas afecciones.

Medscape ha publicado un estudio que, tomando como ejemplo la lucha contra el consumo de tabaco, propone tasas sobre el consumo de bebidas azucaradas, del que os ofrezco la traducción.

“Recientemente se celebró en el Reino Unido la cumbre parlamentaria del azúcar, presidida por Keith Vaz presidente del All-Party Parliamentary Group for Diabetes y a la que asistieron directivos de importantes compañías de la industria azucarera, asi como altos representantes de la Salud Pública e institucionales como los de la  Asociación Británica de Bebidas Ligeras y de la Federación de Alimentos y Bebidas.

Se presentó una iniciativa gubernamental para la introducción, en 2017, de un gravamen del 20% sobre las bebidas azucaradas y la declaración de la OMS de tasar las bebidas azucaradas  con, al menos el 20%, para intentar frenar la epidemia de obesidad y diabetes 2.

Siguiendo el camino marcado por la lucha antitabaco en la que, el declive sustancial de su consumo en los  últimos 30 años para reducir la mortalidad cardiovascular, solamente  se consiguió después de aplicar medidas legales contra la permisividad, disponibilidad y aceptabilidad del fumar.

Efectos sobre la salud

Investigadores de Oxford han calculado que un 15% de disminución del consumo de azúcar por esa tasa, podría evitar que 180.000 personas en el RU desarrollaran obesidad  solo un año después  y un número mayor entraran en sobrepeso.   Pruebas científicas avalan que  los beneficios para toda la población sometida a esa tasa van más allá de una mera reducción de calorías, ya que:

  • cada 150 calorías de azúcar disponible para su consumo, suponen un incremento de 11 veces la prevalencia de la diabetes 2 en la población.
  • la prevalencia de la diabetes 2 en los USA entre 1988 y 2012, experimentó un aumento del 25%, tanto en población normal como en obesos, lo cual pone de manifiesto que, la diabetes 2, no es una situación estrictamente relacionada con la obesidad.
  • el estudio de una cohorte de población, reveló la existencia del triple de mortalidad cardiovascular en adultos USA, que consumían más del 25% del total de calorías de los azúcares añadidos, comparados con aquellos que consumían menos del 10%.
  • Los efectos positivos sobre la salud por  la reducción de la ingesta de azúcar parecen ser bastante rápidos. En un estudio de 43 niños Hispano y Africano Americanos con síndrome metabólico, la reducción de al menos 28% de calorías provinientes de los aditivos azucarados, rebajó significativamente un 10% de componentes del síndrome metabólico, ya en 10 días.

¿ qué cantidad de azúcar es segura?

¿cuanto azúcar necesitamos?.  Atendiendo a la salud, el consumo óptimo es CERO, pues el azúcar añadido no es un requerimiento biológico ni tiene atribuciones de nutriente.

¿ cuanto azúcar es seguro?. El consumo diario de solo las pequeñas cantidades de azúcar libre, que incluyen todos los azúcares añadidos y el azúcar presente en zumos de frutas, jarabes y miel, es perjudicial en la enfermedad no declarada más frecuente: la caries dental. El tratamiento de la enfermedad dental supone del  5-10% del gasto en salud en los países industrializados y en el RU, la caries dental es el motivo principal de dolor crónico y de consultas hospitalarias en los niños.

Como indican los investigadores del London School of Hygiene & Tropical Medicine, es algo muy a tener en cuenta el que la OMS recomiende limitar la ingesta diaria de azúcares añadidos a no mas del 3% de calorías diarias (3 cucharillas de café).

Los ciudadanos del RU y de los USA consumen aproximadamente al menos 4 a 7 veces esta cantidad.  En los USA casi la mitad del azúcar consumido proviene de alimentos que normalmente no deberían llevarlo añadido, como kétchup, ensaladas y pan. Un tercio del consumo de azúcar proviene de bebidas azucaradas y un sexto de alimentos basura como chocolates, galletas y helados.

La industria alimenticia a menudo argumenta que el público debería asumir su responsabilidad a la hora de elegir lo que come, lo cual traslada la culpa de la epidemia de obesidad sobre el consumidor.

Big Tobacco, Big Sugar

El hecho de que fueran precisos 50 años para que  los primeros vínculos entre el fumar y el Ca de pulmón fueran publicados, en the British Medical Journal  y antes de que la regulación efectiva fuera introducida, es demostración de cómo Big Tobbaco fue capaz de defender sus prácticas. La clave de la estrategia fue negar, plantear dudas, confundir al público, comprar la lealtad de los científicos y dar argumentos a los políticos aliados.

Las similitudes entre Big Tobacco y la industria del azúcar son perturbadoras. Como mostraba una publicación reciente en JAMA Internal Medicine, la industria azucarera pagó millones de dólares a tres influyentes investigadores de Harvard para minusvalorar el papel del azúcar en la enfermedad coronaria y desplazar la culpa a las grasas.

Las recientes demandas de la OMS para gravar las bebidas azucaradas han sido muy bien recibidas por los promotores de la salud pero los mensajes de la salud pública precisan ser mas claros y contundentes….De manera parecida al fumar, ninguna medida reguladora para reducir el consumo del azúcar, como prohibición de bebidas azucaradas, publicitando y disociando  bebidas azucaradas de acontecimientos deportivos, tendrá un impacto posterior en la mejoría de la salud publica en un corto espacio de tiempo.

La ciencia es más que suficiente; el caso contra el azúcar es abrumador. El azúcar es el nuevo tabaco, trabajemos en esa dirección”.

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